“Comunicas más allá de lo que dices…”

Con esa contundente frase abría  Marisa Picó, formadora en oratoria y comunicación y creadora del método  Oratoria Training Camp, el Desayuno empresarial Club Cámara organizado por la Cámara de Comercio en colaboración con el CEEI y AESEC.

 

Marisa Picó, Oratoria Training Camp.
Marisa Picó, Oratoria Training Camp.

Y es que si en gastronomía se dice que “eres lo que comes”, hablando de comunicación la premisa sería:

ERES LO QUE TRANSMITES”.

No debemos olvidar que el lenguaje construye realidades y, con “el lenguaje”, ¡no nos referimos solo a las palabras que utilizamos para expresarnos!

Una actitud energética, movimientos expansivos, voces agudas, tonos altos, cambios en la velocidad del discurso, y palabras positivas serán los ingredientes idóneos para motivar a nuestra audiencia. Mientras que por el contrario, si utilizamos tonos graves, tenemos una posición estática y cerrada, y creamos una estructura del mensaje monótona no tardaremos en oír algún que otro ronquido entre el público.

Proceso de Comunicación
Proceso de Comunicación

Según Marisa, nuestro mensaje se compone de tres ingredientes:

  • Lo que sentimos: que proviene directamente de nuestras emociones.
  • Lo que pensamos: que se genera en nuestra mente.
  • Cómo actuamos: que está relacionado con nuestra voz y nuestro cuerpo.

Estos tres elementos están interrelacionados, por lo que las intervenciones que se realicen en uno de ellos van a influir inevitablemente en el resto.

Si tu mente visualiza que ERES UN GRAN SPEAKERy tu corazón lo siente, con toda seguridad tu cuerpo lo va a transmitir.

¿Cuántos de nosotros a la hora de preparar una presentación nos hemos sentado delante del ordenador a crear un interminable Power Point, obsesionados por no dejarnos nada fuera, que no falte ningún dato, que estén todos los gráficos, que aparezcan palabra por palabra las conclusiones a las que hemos llegado…?

Pues amigo, craso error, si luego te olvidas de practicar lo realmente importante, ya que el 80% del mensaje no va a depender de QUÉ digas, sino de CÓMO lo digas, y esa sí es la asignatura pendiente.

Cualquier tensión, ya sea postural o por los propio nervios de tener que enfrentarte a tu público, se traduce en una opresión de las cuerdas vocales que nos dificulta transmitir con claridad nuestro mensaje. Cuando sientas que las palabras no quieren salir de tu garganta, arquea la espalda hacia atrás y libera toda la caja torácica. Con este sencillo ejercicio conseguirás liberar la presión de los nervios en tu garganta y que tu mensaje sea mucho más fluido.

Y ahora viene lo más divertido porque…

¿Cuántos personajes eres en tu propia vida??? Puedes ser madre o padre, puedes ser la otra parte de una pareja, puedes ser jefe, puedes ser hijo, amigo, vecino…

Cada uno de nosotros a lo largo de nuestra vida interpretamos un sinfín de papeles y no olvides que para que cada uno de nuestros personajes comunique bien debe tener su propia voz y sus propias emociones.

Para terminar y si no quieres fallar en esa presentación en público que te quita el sueño, recuerda buscar qué emoción necesitas para transmitir tu mensaje, crear el personaje que va a transmitir esa emoción entrenando su propia voz, y nunca, nunca, nunca, dejes de tomarte unos minutos antes de tu actuación estelar para activar tu mente, tu corazón y tu cuerpo porque … “Empiezas a comunicar mucho antes de abrir la boca“.

 

 

 

 

 

 

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